10 de Abril de 2010. El Presidente de Polonia Lech Kaczynski muere en accidente aéreo, junto a 96 personas más, cuando su avión se estrella cerca del aeropuerto de Smolensk, Rusia. No hubo supervivientes. Lech Kaczynski se convirtió en un político “incómodo” para Europa. El “accidente” aéreo fue “incomprensible”. Ahora la Fiscalía de Polonia ordena y solicita la captura de 3 controladores aéreos rusos que pudieron provocar de forma voluntaria el accidente aéreo.

Bienvenidos a bordo, amigos de los “Misterios Aéreos”. Los casos más enigmáticos y oscuros del mundo de los accidentes aéreos nos siguen dejando nuevas noticias y como siempre, con mi promesa mediante, os sigo informando de toda actualidad que se produzca en torno a ellos. Pongámonos en situación y en lo que ocurrió en aquellos días.

 

El accidente se produjo el 10 de Abril de 2010, cuando el avión que llevaba a bordo a una delegación oficial encabezada por el Presidente Kaczynski y su esposa se estrelló en las proximidades de la Base Aérea de Smolensk. Iban 96 personas a bordo.

 

A primera hora de la mañana del 10 de Abril del año 2010, a las afueras de la localidad de Smolensk, en Rusia, se estrellaba contra el suelo un avión modelo Tupolev-154 con 96 personas a bordo incluido el Presidente de Polonia, 88 pasajeros y 8 miembros de la tripulación. Nadie logró salvarse de aquel accidente y todos los que viajaban a bordo, perecieron en la catástrofe aérea. Podría ser un accidente aéreo más dentro de la “inseguridad” de viajar en determinados aparatos de la antigua URSS que todavía surcan nuestros cielos, sin recambios y con un pobre mantenimiento, pero cuando comenzamos a bucear en los detalles de este caso, sin duda surgen tantas dudas que resulta un caso casi comparable a los que hemos tocado anteriormente en nuestra sección de “Misterios Aéreos” como el Caso Germanwings o el Caso Malaysian Airlines MH370.

Ahora, la Fiscalía de Polonia (que ya lo hizo en su día en el año 2015 por primera vez) asegura que los controladores rusos provocaron deliberadamente el accidente aéreo en el que murieron 96 personas, entre ellos el entonces presidente polaco Lech Kaczynksi. 10 años después, la Fiscalía Nacional de Polonia ha solicitado a un Tribunal de Varsovia la emisión de una orden de captura y prisión de los 3 controladores aéreos rusos que, a su entender, fueron responsables del accidente que costó la vida, entre otros, al entonces presidente, Lech Kaczynski, hermano gemelo del líder del partido gobernante (PiS) y hombre fuerte de Polonia, Jaroslaw Kaczynski.

 

Rusia afirmó que el Comandante no hablaba ruso, lo cual era mentira, haciendo entender que no se pudo comunicar bien con los controladores aéreos rusos. Además, testigos del lugar, confirman haber escuchado varias explosiones en el aire antes del accidente. ¿Bomba a bordo?

 

“Los controladores rusos provocaron deliberadamente el accidente aéreo que resultó en la muerte de muchas personas», afirmó una portavoz de la Fiscalía Nacional de Polonia tras deponer una petición de orden de captura, considerada el primer paso para la emisión de una orden internacional.

El 20 de Junio de 2016, Polonia tomó una decisión contundente. Anunció que repetiría las autopsias de los cuerpos del accidente aéreo y que usaría tomografía informatizada, además de analizar toxicología y ADN de los fallecidos para aclarar sus lesiones y las causas de sus muertes. Según Polonia, los informes médicos rusos contenían graves errores, 6 cuerpos fueron confundidos de identidad en las identificaciones tras el accidente aéreo. Según los primeros testigos que llegaron al lugar del accidente segundos después, no se veían restos de ningún cuerpo de los pasajeros e incluso de ningún equipaje. Es sumamente extraño que la plana entera del Gobierno y del Ejército de un país vuele junta en una misma aeronave, precisamente debido a este tipo de casos, ya que si hay un accidente el país mantiene el Gobierno y el control político evitando que todos los mandatarios mueran juntos a la vez. Los Reyes de España, y cualquier otro monarca, no viajan nunca junto a sus herederos, por ejemplo, para evitar estas posibles situaciones.

 

Los restos del Presidente de Polonia fallecido fueron identificados entre los de otras dos víctimas depositadas en el mismo féretro y su hermano pudo darle sepultura con honores propios de Jefe de Estado.

 

Rusia confirmó a Polonia solamente la identificación de 14 cuerpos de los 96 que viajaban a bordo supuestamente. Sin embargo, la prensa confirmó la muerte de 96 personas, siendo 88 de ellos miembros del Gobierno y Ejército. Así Polonia barajó también el secuestro y asesinato de muchos de ellos en diferentes puntos de Polonia a la vez, añadiéndolos luego a la lista de supuestos viajeros del TU-154. Sería la excusa perfecta. De hecho, el primer cámara de TV que llega a la escena del accidente, no ve rastros de sangre, ni cuerpos ni equipajes, pensando así que el avión viajaba sin pasaje. Tampoco aparecieron ambulancias ni médicos, solamente un equipo de bomberos. Rusia confirmó después del accidente que rescató los 96 cuerpos. Horas más tarde, cambió la información que venía de Moscú precisando que tan solo encontraron 14 cuerpos.

El Tupolev TU-154, en el que viajaba el Presidente de Polonia, era de fabricación rusa y había estado días antes en mantenimiento en territorio ruso además. Según las declaraciones de un piloto, investigador independiente del caso, había pistas e indicios de que el accidente podría haber sido provocado por un fallo o bloqueo intencionado de la columna de mandos de control del piloto en cabina. Estando en Rusia el avión días antes, esta versión indica que podría haberse instalado un dispositivo en los flaps que, al realizar la aproximación para el aterrizaje y cuando estos se despliegan, habría activado ese mecanismo de bloqueo de los mandos, dejando al piloto sin opción de levantar el morro del avión cuando viera la pista de aterrizaje y estrellándose contra el suelo irremediablemente. Es curioso el hecho de que el viaje estaba preparado para realizarse en tren y, según fuentes oficiales, algunos militares fueron presionados para subirse al avión en el último momento. También Rusia afirmó que el Comandante no hablaba ruso, lo cual era mentira, haciendo entender que no se pudo comunicar bien con los controladores aéreos rusos. Además, testigos del lugar, confirman haber escuchado varias explosiones en el aire antes del accidente. ¿Bomba a bordo? Quién sabe…

 

Podría ser un accidente aéreo más dentro de la “inseguridad” de viajar en determinados aparatos de la antigua URSS que todavía surcan nuestros cielos, sin recambios y con un pobre mantenimiento, pero cuando comenzamos a bucear en los detalles de este caso, sin duda surgen tantas dudas que resulta un caso casi comparable a los que hemos tocado anteriormente en nuestra sección de “Misterios Aéreos”.

 

Los cargos contra los controladores rusos se basan en la afirmación de los investigadores polacos del año 2018, que aseguraron haber encontrado rastros de explosivos entre los restos de la aeronave. Esas piezas sin embargo no fueron recabadas en el escenario del siniestro en la primera investigación.

La tragedia del accidente aéreo de Smolensk ha quedado grabada en la memoria de todos los polacos y muy especialmente en la memoria de Jaroslaw Kaczynski, que siempre defendió la teoría de que la catástrofe fue provocada por Rusia. El accidente se produjo el 10 de Abril de 2010, cuando el avión que llevaba a bordo a una delegación oficial encabezada por el Presidente Kaczynski y su esposa se estrelló en las proximidades de la Base Aérea de Smolensk. Iban 96 personas a bordo, en su mayoría miembros del Gobierno, parlamentarios, representantes religiosos, de la economía, de la sociedad civil y altos mandos de las Fuerzas Armadas de Polonia. La delegación se dirigía a Katyn para rendir homenaje a las víctimas de las ejecuciones de polacos llevadas a cabo durante la II Guerra Mundial por orden de Josef Stalin.

 

Había pistas e indicios de que el accidente podría haber sido provocado por un fallo o bloqueo intencionado de la columna de mandos de control del piloto en cabina. Estando en Rusia el avión días antes, esta versión indica que podría haberse instalado un dispositivo en los flaps que, al realizar la aproximación para el aterrizaje y cuando estos se despliegan, habría activado ese mecanismo de bloqueo de los mandos.

 

Como Katyn, el siniestro de Smolensk pesa en Polonia como una losa, en detrimento de las relaciones entre Varsovia y Moscú, de por sí muy poco amigables. Ambas capitales discrepan en las causas del accidente, por lo que la investigación, una década después, sigue oficialmente abierta. Lo que para Rusia fue el resultado de una grave imprudencia de la tripulación del avión presidencial y pésimas condiciones meteorológicas, para Polonia pudo tratarse de un atentado o de un sabotaje. La petición formal de una orden de captura de los controladores aéreos rusos que dirigían el vuelo por parte de la Fiscalía Nacional de Polonia ahondan en esa teoría.

La catástrofe aérea de Smolensk pasa así del terreno político al judicial, una larga batalla que mantiene abierta las heridas de los familiares de quienes murieron en el siniestro, aunque algunos prefieran pasar página. El líder del PiS nunca estuvo dispuesto a hacerlo. Atendiendo a sus deseos, el Gobierno de Polonia dio luz verde hace unos años a un laborioso procedimiento forense para identificar los restos mortales recogidos en el lugar de la tragedia y trasladar los féretros a Polonia. Los restos del Presidente de Polonia fallecido fueron identificados entre los de otras dos víctimas depositadas en el mismo féretro y su hermano pudo darle sepultura con honores propios de Jefe de Estado. Oficialmente, las exhumaciones no se han dado por concluidas.

 

El primer cámara de TV que llega a la escena del accidente, no ve rastros de sangre, ni cuerpos ni equipajes, pensando así que el avión viajaba sin pasaje. Tampoco aparecieron ambulancias ni médicos, solamente un equipo de bomberos. Rusia confirmó después del accidente que rescató los 96 cuerpos. Horas más tarde, cambió la información que venía de Moscú precisando que tan solo encontraron 14 cuerpos.

 

Hay que recordar que tras la catástrofe aérea, muchos testigos incómodos murieron en extrañas circunstancias todos ellos. A bordo del avión del Presidente polaco viajaba un Obispo polaco que se llamaba Adam Pilch. Tras el accidente, este Obispo escribe un mensaje de texto a otro Obispo llamado Mieczyslaw Cieslar que decía lo siguiente: “El avión se ha estrellado pero nosotros hemos sobrevivido, nos hemos salvado”. Pues bien, el Obispo Cieslar muere en accidente de coche, sin testigos, en la madrugada después del supuesto accidente aéreo. Venía de oficiar los funerales de los mandatarios del accidente aéreo. Y como él, varios casos más de extraña similitud.

Seguiremos atentos a los nuevos acontecimientos que se produzcan dentro de este caso porque la investigación de la catástrofe aérea de Smolensk, a mi juicio un asesinato bien preparado y ejecutado en toda regla por los rusos, no ha llegado a su fin ni mucho menos. Hasta el próximo vuelo del misterio, amigos….

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies, politica de privacidad y la aceptación de nuestra política de cookies, Política de privacidad pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies