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Bienvenidos a bordo de mi blog de actualidad, amigos de los Misterios Aéreos y amantes del mundo aeronáutico. Vivimos, en los últimos tiempos, una racha maldita de accidentes aéreos y percances en los que, trágicamente, vemos como seguimos sufriendo y viviendo la muerte de pasajeros y tripulantes a bordo de algunos vuelos, tanto civiles como militares, que han terminado en catástrofe.

Si ya de por sí, nos movemos en un sector del transporte en el que los índices de siniestralidad son los más bajos, demostrándose a su vez que es el medio para viajar más seguro que existe en nuestros tiempos, no es necesario añadir más obstáculos a esta trágica ruleta de la fortuna en el campo de los accidentes aéreos. ¿Por qué digo esto? Es bien sencillo. Cuando se realiza un vuelo existen numerosas variables que hay que tener muy controladas para que el vuelo se complete de manera eficaz y segura. Si añadimos más variables que ya no dependen de los responsables de la seguridad del vuelo como por ejemplo, su tripulación, estamos elevando la posibilidad de que aumenten los riesgos y las incidencias y de que algo pueda terminar de la peor manera.

 

Los Servicios de Control de Fauna de los aeropuertos fue un método de seguridad aérea que fue ideado y creado a finales de los años 60 por uno de los ciudadanos españoles más universales, ni más ni menos que el ya fallecido naturalista, divulgador y ambientalista Don Félix Rodríguez de la Fuente.

 

Para concretar y no irme por las ramas, hoy vamos a hablar de una de esas variables que nos pone por delante la propia naturaleza que nos rodea, en este caso concretamente la fauna que vive a nuestro alrededor. Hablo de los pájaros, de las aves, de todo ser vivo que vuele y que es susceptible de coincidir con uno de nuestros vuelos en cualquier momento en cualquier punto de nuestros cielos. Los impactos de aeronaves con aves siempre se han dado pero los riesgos de impacto con estos animales siempre se han intentado mitigar de la forma más práctica y menos dañina para nuestro entorno y nuestro ecosistema. En inglés, en el idioma aeronáutico por excelencia, los denominamos “bird strikes” y pueden llegar a ser sumamente peligrosos en cualquier etapa del vuelo.

En las últimas semanas, hemos podido comprobar con el Ministro socialista del Gobierno del PSOE de Pedro Sánchez, Señor Ábalos, ha dado la callada por respuesta ante los requerimientos del sector responsable de que las aeronaves que usan el Espacio Aéreo Español puedan realizar sus operaciones con el 100% de garantía. Hablamos de despegues y aterrizajes principalmente. No solamente ha habido silencio radio por parte del Ministerio sino que además ha dictado unas leoninas e impositivas licitaciones de estos servicios de control de aves a las empresas proveedoras y sin las más mínimas garantías de seguridad de cara a los viajeros que son los principales clientes de las aerolíneas y de los aviones.

El 08-11-14 este turbohélice modelo Dash-8, de la compañía aérea Flybe-Guernsey, sufrió un bird strike tan severo que perdió por completo su motor izquierdo.

 

Cuando un pasajero se sube a un avión, lo único que desea y piensa es en poder disfrutar de un vuelo tranquilo, relajado y, sobre todo, de poder llegar vivo y feliz a su destino. Muchos son los factores que influyen para que el vuelo se pueda dar con total seguridad. Y entre todos ellos, uno fundamental y muy desconocido para todo el mundo en general es el sector de los «Servicios de Control de Fauna». Nada más y nada menos que un método de seguridad aérea que fue ideado y creado a finales de los años 60 por uno de los ciudadanos españoles más universales, ni más ni menos que el ya fallecido naturalista, divulgador y ambientalista Don Félix Rodríguez de la Fuente. A raíz de la idea que tuvo, este protocolo se utiliza hoy en día en la práctica totalidad de todos los aeropuertos del mundo entero. El uso de halcones para vigilar y mantener alejadas al resto de aves en los aeropuertos y en sus cercanías se ha hecho tan vital e indispensable, además de ser un arte milenario de por sí como siempre ha sido la cetrería, que sin este servicio los aviones en aproximación a los aeropuertos o en despegue, en estas fases tan críticas, correrían un peligro real de verse seriamente dañados y afectados por los impactos de aves o famosos “birds strikes”.

España hoy es un país más inseguro en el campo que describo en este artículo. España siempre ha sido pionera en esta metodología de prevención de accidentes y está hoy bajo la lupa de la inseguridad internacional debido a la negligencia de Gobiernos pasados y presentes, tanto del PP como del PSOE (no importa el color cuando no se da solución a los problemas) a los que lo único que siempre ha importado ha sido el coste mínimo de los servicios (fallando siempre a la baja), el amiguismo, los intereses espurios, importándoles un bledo la calidad de nuestros profesionales del sector y la excelencia de sus informes técnicos en cada una de las ofertas. Una vez más, bienvenidos a la España del enchufe, del amiguismo, de las recomendaciones y de la corrupción.

 

Año 2009, el famoso despegue de un Airbus A320 (Vuelo 1549) en los EEUU desde el Aeropuerto de La Guardia, de la compañía US Airways , con el Capitán Sully al mando, fue afectado por una enorme bandada de pájaros que impactaron contra sus dos motores, ocasionándole una pérdida total de potencia y la pérdida de ambos motores en vuelo…

 

Tanto los halcones como los halconeros evitan, desde sus centros de trabajo en los aeropuertos desde hace más de 50 años, que las aves silvestres y pájaros de cualquier especie impacten contra los aviones en las fases de despegue y aterrizaje. Este servicio ha evitado que se dieran, en general, gravísimos accidentes. ¿Quién no recuerda, acaso, en el año 2009 el famoso despegue de un Airbus A320 (Vuelo 1549) en los EEUU desde el Aeropuerto de La Guardia, de la compañía US Airways y con el Capitán Sully al mando, que fue afectado por una enorme bandada de pájaros que impactaron contra sus dos motores, ocasionándole una pérdida total de potencia y la pérdida de ambos motores en vuelo? ¿Cómo acabó aquel vuelo que pudo ser una auténtica tragedia? Amerizando en el Río Hudson en una escena que se bautizó para siempre como “El Milagro del Río Hudson”, donde la tripulación del avión logró posar el avión en el río sin ninguna víctima mortal contra todo pronóstico. La bandada de aves que impactó con el Airbus 320 de Sully era de gansos canadienses.

En España, en los últimos años, AENA/SME SA (empresa pública española que gestiona los aeropuertos de interés general en España) ha venido realizando una nefasta política de licitación pública, convirtiendo las contrataciones en meras subastas económicas, lo que deriva en una grave reducción de presupuestos sin tener en cuenta la calidad técnica necesaria, cosa que ha empujado al sector al borde del colapso y a poner en entredicho la seguridad aérea en los aeropuertos españoles. Por ello, la recientemente creada «Asociación Española de Empresas de Control de Fauna» (AEECOFA), formada por 22 empresas que realizan su labor en casi la mitad de los aeropuertos españoles (algunas de ellas con décadas de experiencia), hace pública su gran preocupación por el actual estado del servicio de cetrería en la mayoría de los aeropuertos españoles de la red AENA.

 

La «Asociación Española de Empresas de Control de Fauna» (AEECOFA), ya ha comunicado su gran preocupación por la actitud de AENA/SME SA, la cual parece estar más preocupada en obtener beneficios para sus accionistas que en garantizar una seguridad aérea con servicios dotados de recursos suficientes para hacer frente a las necesidades reales de los «Servicios de Control de Fauna» en los aeropuertos españoles.

 

En estos momentos, la mayoría de licitaciones de los “Servicios de Control de Fauna” por parte de AENA/SME SA, no cumplen los requisitos necesarios para poder ofrecer un servicio de cetrería ajustado a la calidad que requiere una prestación de esa importancia en los aeropuertos españoles, haciendo imposible así que los “Servicios de Control de Fauna” puedan contar con los medios personales y técnicos necesarios para poder realizar una labor eficaz y eficiente que garantice la seguridad aérea. Esto precisamente lleva a que, un buen número de empresarios del sector (PYMES en su mayoría) y trabajadores autónomos, hayan sufrido en los últimos años una disminución tan acusada de los recursos económicos y materiales, que se han visto forzados a renunciar a su trabajo, provocando que muchos de los concursos públicos queden desiertos. Por lo tanto, EXISTEN AEROPUERTOS EN ESPAÑA SIN SERVICIOS DE CONTROL DE FAUNA, SIN CETRERÍA Y CON RIEGOS INMINENTES DE IMPACTOS DE AVE Y MERMA DE LA SEGURIDAD AÉREA. Además, en determinados aeropuertos españoles ya se han repetido varias veces impactos de ave contra aviones de una determinada compañía, siendo estos peligrosamente repetitivos.

Ante esta situación, la «Asociación Española de Empresas de Control de Fauna» (AEECOFA), ya ha comunicado su gran preocupación por la actitud de AENA/SME SA, la cual parece estar más preocupada en obtener beneficios para sus accionistas que en garantizar una seguridad aérea con servicios dotados de recursos suficientes para hacer frente a las necesidades reales de los «Servicios de Control de Fauna» en los aeropuertos españoles. Aeródromos en los que se hace imprescindible contar con empresas y trabajadores que cuenten con la debida y demostrable solvencia técnica y profesional. Lamentablemente, sus inquietudes no han sido escuchadas por AENA, la cual está empujando al sector a un estado de precariedad impropio de un servicio imprescindible para la seguridad de los pasajeros de las aerolíneas que operan en los aeropuertos gestionados por esta entidad. Algunos aeródromos españoles hoy, lamentablemente, se encuentran ya a la cola de Europa en cuestiones relativas a la seguridad en estos temas.

 

¾ partes de los impactos se dan bajo los 150 metros (500 pies), es decir, que fuera de episodios migratorios, la mayoría de las aves vuelan bajo esa cota. Como caso especial, se debe excluir a las grandes aves planeadoras, que sí vuelan más alto.

 

A causa de la actual y atropellada imposición de licitaciones forzosas y anticipadas por parte de un Gobierno (PSOE de Pedro Sánchez) que opera de forma interina y a golpe de decreto, la «Asociación Española de Empresas de Control de Fauna» (AEECOFA), ha hecho pública su gran preocupación por la situación de los «Servicios de Control de Fauna» en los aeropuertos españoles, manifestando igualmente dicha preocupación al Ministerio de Fomento y a AESA (Agencia Española de Seguridad Aérea), a fin de que se pusiera remedio urgente a una situación que está poniendo en serio riesgo la seguridad aérea, y, paralelamente, la de todos los pasajeros que usan habitualmente el avión como medio de transporte.

De acuerdo con estudios de registros internacionales de impactos de aves con aeronaves, aproximadamente ¾ partes de los impactos se dan bajo los 150 metros (500 pies), es decir, que fuera de episodios migratorios, la mayoría de las aves vuelan bajo esa cota. Como caso especial, se debe excluir a las grandes aves planeadoras, que sí vuelan más alto. Además de las migraciones estacionales de aves y de las zonas de concentración de aves, en España existen especies, tales como buitres (leonados, negros, quebrantahuesos o alimoches; se estima que en España se encuentra el 90% de las poblaciones europeas) o águilas, que pueden encontrarse en solitario o en grupos pequeños a alturas relativamente elevadas. Los buitres leonados y negros vuelan habitualmente entre los 100 y los 600 metros de altitud, aunque, según las condiciones meteorológicas y la potencia de las corrientes térmicas, pueden llegar a moverse entre los 1500 y los 3000 m de altitud.

Además, su capacidad de planeo aprovechando térmicas les permite cubrir grandes áreas y por tanto pueden encontrarse lejos de su zona de nidificación. Como ejemplo, se conoce que los buitres pueden llegar a desplazarse entre 15 y 50 Km diarios para buscar comida, superando en ocasiones esa distancia. Hay casos como el sucedido el 29 de Noviembre de 1973 donde un avión comercial colisionó con un buitre a 37.000 pies de altura cerca de Abidjan en Costa de Marfil, África. La organización “Bird Strike Committee” (Comisión sobre los Impactos con Aves), con sede en EEUU, comparó un impacto con un ganso de 5,4 kilos en la maniobra de despegue de un avión, que sería equivalente a la de un objeto de 455 kilos lanzado desde una altura de 3 metros.

 

En España existen especies, tales como buitres (leonados, negros, quebrantahuesos o alimoches; se estima que en España se encuentra el 90% de las poblaciones europeas) o águilas, que pueden encontrarse en solitario o en grupos pequeños a alturas relativamente elevadas. Los buitres leonados y negros vuelan habitualmente entre los 100 y los 600 metros de altitud.

 

En el año 2014, la Administración Federal de Aviación (FAA) de los EEUU documentó que 13.159 aves se estrellaron contra un avión. 13.159 birds strikes. También hay estadísticas publicadas por medios internacionales que muestran que, al menos 262 muertes humanas estuvieron relacionadas con colisiones de animales entre los años 1990 y 2016. Alrededor del 85% de todos los impactos de ave se producen durante la fase de despegue o aterrizaje. Un 13% de los casos se produce en el parabrisas, el 8% en el morro del avión, el 31% en las alas, el 4% en el fuselaje y lo que quizá sea peor, la ingesta de un ave o de varias puede provocar en un 44% de probabilidad, que el motor afectado deje de funcionar.

AEECOFA solicitó al Ministro socialista del PSOE, Sr. Ábalos (responsable último de todo este problema de seguridad), una reunión urgente desde el día 6-04-19. A día de hoy, sigue dando la callada por respuesta a todos los usuarios del transporte aéreo español, y jugando con la seguridad de sus vidas. El asunto es muy grave. Y la ciudadanía, está obligada a saberlo.

Seguiremos informando sobre la actualidad de este gravísimo tema dentro del mundo de la aviación comercial de España. Gracias amigos….

Fuentes Consultadas:

-Álex Highland

-«Asociación Española de Empresas de Control de Fauna» (AEECOFA)

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