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Hoy, 13 de Agosto de 2018, hemos sufrido un nuevo caso de suicidio en el colectivo de los pilotos comerciales. Otro caso más de otro piloto que se suicida. Se estrella un jet ejecutivo modelo Cessna Citation 525, matrícula N526CP, sobre el patio de una casa en la ciudad de Payson, en Utah, en EEUU. El piloto que iba a bordo se ha suicidado estrellándose contra su propia casa tras discutir con su mujer en un riña doméstica. Su mujer e hijo se han salvado milagrosamente ya que estaban en su interior. La estadística comienza a ser preocupante.

Mucho más preocupante después de que esta semana, el 10 de Agosto de 2018, nos hayamos enterado del caso del secuestro y suicidio, por parte de un mecánico de aviación, del que se desconocía su experiencia y pericia a los mandos de un avión, de la compañía aérea Air Horizon, en Seattle, Estados Unidos. Secuestró un avión de pasajeros que estaba vacío, afortunadamente, despegó desde una pista sin permiso ni autorización y acabó estrellándose en el estrecho de Puget, tras estar realizando en el aire durante una hora aproximadamente, maniobras casi acrobáticas con el avión. Se trataba de un modelo Bombardier Q400.


Se llamaba Richard «Beebo» Russell, tenía 29 años de edad y algunas fuentes indican que incluso podría no ser mecánico de vuelo y ser agente de rampa de la compañía Air Horizon, dato que todavía no ha sido 100% contrastado. Muchos medios se han hecho eco de la noticia y el vídeo del vuelo se ha hecho ya viral y famoso. Cuanto menos, resulta preocupante el caso que nos ocupa, dado que estamos siendo testigos de desequilibrios mentales de gente que trabaja codo con codo con los aviones, que desgraciadamente desde el 11-S hemos visto como pueden llegar a utilizarse como armas verdaderamente mortíferas.

Dos aviones de combate, del tipo F-15 Eagle, de la Fuerza Aérea de los EEUU estuvo siguiendo al avión secuestrado en todo momento pero no fueron ellos los causantes de la caída final del aparato. El piloto suicida, al verse casi sin combustible y sabiendo la pena que le podría caer, decidió suicidarse finalmente estrellándose con el propio aparato contra el suelo. La controversia en los EEUU en torno a la seguridad en los aeropuertos ha saltado de nuevo a los medios y ha comenzado el mismo debate que muchas veces se da tras este tipo de sucesos.

Los casos de depresión y de suicidio, o tendencias suicidas, siguen estando a la orden del día en esta profesión y muchas personas siguen negándolo y no lo quieren ver. Preocupante la situación y la ceguera de muchas instituciones que no quieren admitir el problema.

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