Han pasado ya 20 años y varios días desde los atentados del año 2001 contra el World Trade Center. Eran las 09:38 am de la mañana del 11 de Septiembre de 2001. Un avión del tipo Boeing 757, Vuelo 77 de American Airlines, es secuestrado. Minutos más tarde se estrella contra el Pentágono. El World Trade Center de Nueva York ya ardía en llamas y estaba a punto de desplomarse…

Bienvenidos a bordo de nuevo, amigos de los Misterios Aéreos. Precisamente quiero hablaros hoy, con motivo del trágico 20º aniversario del ataque terrorista contra los EEUU y contra el World Trade Center, de otra mentira que el mundo asimiló injustamente el famoso 11 de Septiembre de 2001, durante los atentados terroristas más sanguinarios de la historia del hombre y de la era moderna.

 

Las primeras declaraciones de los testigos cuentan que se llega a escuchar el ruido como de un misil y muchos, por supuesto, describen un objeto volando que impacta contra el Pentágono, pero más pequeño que un B-757.

 

Viajemos al Pentágono aquella mañana fatídica. Todos damos por hecho, al menos los que todavía conservamos el sentido común, que lo que se estrelló aquella jornada contra el edificio más seguro del mundo no fue un avión. Pero aquí, en este punto, comienzan a dilatarse muchas teorías en cuanto a qué objeto o aeronave fue la que realmente impactó contra el Pentágono. Vamos a comenzar por el principio y una vez que las Torres ya han sido impactadas por ambos aviones en los 2 primeros ataques.

Tenemos, en ese momento, volando sobre los cielos estadounidenses a un Boeing 757, con 80 toneladas de peso y 20 toneladas de queroseno en sus depósitos de combustible. Era el Vuelo 77 de American Airlines. La hora del impacto se sitúa a las 09:38 am. Tras el impacto no se encuentran restos del avión por ninguna parte pero sin embargo se difunde al mundo prácticamente en directo que es el Vuelo 77 el que ha impactado contra el Pentágono. Las primeras declaraciones de los testigos cuentan que se llega a escuchar el ruido como de un misil y muchos, por supuesto, describen un objeto volando que impacta contra el edificio, pero más pequeño que un Boeing 757. Un testigo, Steve Patterson, describe el objeto como un pequeño jet privado de color plateado sobrevolando el espacio aéreo del Pentágono, y que llega a pasar por delante de su ventana. Volaba muy bajo, por encima del cementerio de Arlington. Describe el ruido como estridente por completo. Lo describe como si fuera a aterrizar en una pista inexistente en aquella zona.

 

No existen marcas ni huellas en el terreno, ni sobre el césped, del paso del avión y está intacta toda la superficie del suelo hasta llegar al edificio. Se supone que el avión, según las imágenes del famoso vídeo de la cámara de seguridad, se arrastra por el suelo hasta impactar contra el edificio.

 

En el lugar del impacto los servicios de emergencia y rescate no encuentran ni ven alas de avión, ni cola del aparato, en resumen, ningún trozo de aquel hipotético Boeing 757 de American Airlines. Todos insisten aquel día en describir el ruido del avión como el paso de un misil sobre sus cabezas. Fuentes oficiales declaran que hay presencia de muchos restos del avión junto al Anillo E del Pentágono. Para situarnos, el edificio tiene 5 anillos edificados desde el centro hacia fuera y se cuentan por letras: A, B, C, D y E. Luego se dividen en otros 5 bloques. El impacto es en el bloque 1, bloque que estaba en parte en obras. El avión perfora los anillos E, D y C según  fuentes oficiales del Ejército de EEUU. Perfora además varios muros de hormigón armado. Aquel día, trabajadores que son testigos del desescombro y rescate, dicen no ver ningún resto del avión dentro de las instalaciones atacadas del Pentágono.

No existen marcas ni huellas en el terreno, ni sobre el césped, del paso del avión y está intacta toda la superficie del suelo hasta llegar al edificio. Se supone que el avión, según las imágenes del famoso vídeo de la cámara de seguridad, se arrastra por el suelo hasta impactar contra el edificio. En muchos accidentes donde el avión llega al suelo de la misma forma que se supone que sucedió en el Pentágono, hay marcas en el terreno y suele marcarse la estela de rozamiento que va dejando el paso del avión. Muchos testigos confirman también que lo que golpea al Pentágono, antes roza y se desliza por el suelo hasta impactar con la pared del edificio. Una cámara de seguridad de la que antes hablaba, graba 5 imágenes del impacto con intervalo de 1 segundo entre ellas. Se diferencia en la grabación un objeto que impacta contra el suelo y se desliza hasta golpear la pared del Pentágono. No se distingue claramente la forma del avión en ningún momento. La versión oficial dice que el avión volaba a 850 km/h a tan solo 60 cm del suelo. Resulta imposible cruzar la autopista a esa altitud tan baja pues el fuselaje del Boeing 757 llega a alcanzar 6 metros de alto desde el suelo.

Al final supimos que existían 86 grabaciones del impacto por 86 cámaras de vigilancia distintas (de hoteles, gasolineras, oficinas, etc…). Se publicaron solamente 2 vídeos del parking. En ellos se divisa humo blanco saliendo de la cola del aparato. Hay que tener en cuenta que los motores de un avión no emiten ningún humo blanco pero las estelas de misiles sí. No hay indicios, ninguna prueba del impacto de un avión, ¡¡no hay partes del avión!!. De las partes más duras de una aeronave (motores de aleación de titanio y acero los cuales no arden ni a una temperatura de 3.000ºC) no queda absolutamente nada. Lo que sí pudimos observar era un agujero de impacto de unos 5 metros en la pared del Pentágono para una envergadura de más de 38 metros y 13 metros de altura que tenía un Boeing 757. Por lo tanto es IMPOSIBLE que impactase ningún avión porque no hay indicio ni siquiera de la silueta de impacto.

De hecho, nos tuvimos que enfrentar a versiones tan surrealistas como que la que el avión se había “pulverizado o gasificado”. Otra teoría estúpida decía que el avión plegó las alas en el impacto y todo entró por el agujero. IMPOSIBLE también.

 

Una cámara de seguridad graba 5 imágenes del impacto con intervalo de 1 segundo entre ellas. Se diferencia en la grabación un objeto que impacta contra el suelo y se desliza hasta golpear la pared del Pentágono. No se distingue claramente la forma del avión en ningún momento.

 

El avión desapareció del radar de los controladores 45 minutos antes del impacto contra el Pentágono. Los controladores aéreos del Aeropuerto de Dulles (Washington) que siguieron el rastro del avión afirman en todo momento que por sus virajes, sus maniobras y su velocidad, solo podía tratarse de un avión militar. El piloto secuestrador se supone que era Hani Hanjour.  Los miembros de su antigua escuela de pilotos de Arizona lo consideraban incapaz de pilotar un avión como para encima ser capaz de realizar esas maniobras aéreas con un Boeing 757. Por ejemplo la del Hotel Sheraton, del cual el FBI confisca sus cintas minutos después aunque los empleados logran ver las imágenes antes varias veces. No obstante, el video nunca se hizo público. Otra cámara que grabó el impacto estaba situada en la gasolinera adyacente al Pentágono, que solo atiende y sirve a personal militar. Es el último edificio antes del Pentágono. El dueño dijo que las cámaras tuvieron que grabar el impacto pero que el FBI llegó justo después del impacto y confiscó las cintas, mientras que el dueño no tuvo tiempo de ver la posible grabación. Las últimas cámaras se sitúan en la autopista 27, sobre la que voló bajísimo el Boeing 757. Tendrían que haber grabado el paso del avión pero tampoco nunca se hicieron públicas sus imágenes.

El Vuelo 77, por el rumbo que trae al colisionar, para impactar contra el Pentágono tiene que dar un giro de 270º a unos 800 km/h de velocidad. El Controlador Aéreo Daniel Obryan seguía al objeto en el radar primario en su puesto en el control aéreo. Nunca identificó al avión porque desapareció de la pantalla durante 36 minutos, aproximadamente, según la propia versión oficial. O no volaba o estaba volando muy bajo y aterrizó en algún lugar desconocido durante ese intervalo de tiempo.

También debemos de recordar el testimonio del Coronel de las Fuerzas Aéreas de los EEUU (e investigador de accidentes aéreos), George Nelson, quien declaró públicamente que no se estrelló ningún avión contra el Pentágono.

Tras el impacto del Vuelo 77 contra el Pentágono, se ordena a un caza de combate sobrevolar las instalaciones militares. Lo ordena en concreto el General Larry Arnold, Comandante del NORAD, (Comando de Defensa Aeroespacial de América del Norte). El piloto del interceptor militar informa de que no existe ningún impacto de avión contra la pared y fachada del Pentágono. 

Tengamos en cuenta un pequeño gran detalle. EEUU se gasta 892.000.000$ millones de dólares anualmente en defender el territorio de los EEUU protegiendo sus fronteras tanto terrestres como aéreas y marítimas. En estos atentados, de nada ha servido semejante inversión económica en la defensa contra amenazas del exterior cuando resultaron asesinados más de 3.000 ciudadanos estadounidenses y extranjeros, civiles y militares. Hoy sabemos, fehacientemente, que los aviones secuestrados volaron entre 30 y 90 minutos sin ser interceptados de ninguna manera a través del espacio aéreo norteamericano.

 

Mensaje de urgencia a todas las tripulaciones de vuelo de los aviones que el 11 de Septiembre ocupaban el espacio aéreo de los EEUU de América.

 

¿Por qué los cazas de combate americanos no despegaron al saber que había aviones secuestrados? Para entender el fondo de esta cuestión hay que entender el protocolo que sigue la Fuerza Aérea de los EEUU en estos casos. Si hay que interceptar un avión (ya sea secuestrado, perdido o sin contacto…) se sigue un protocolo muy, muy claro de actuación. Los 4 aviones secuestrados, supuestamente por terroristas de Al Qaeda, no fueron derribados ni interceptados y podrían haber sido alcanzados mucho antes de sus impactos, evitando los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono. Solamente en el Noreste de los EEUU hay, nada más y nada menos que 16 bases de las Fuerzas Aéreas estadounidenses. En el año 2001, en concreto, desde Enero de 2001 hasta Septiembre de 2001, se dieron 67 casos de emergencia con 67 interceptaciones de aviones civiles por distintos motivos. El 11 de Septiembre se desatendieron las cuatro llamadas de emergencia de los controladores civiles solicitando, de manera urgente, interceptores de defensa para detener a los aviones secuestrados emergencia. Resulta impensable que aquellas llamadas no fueran atendidas a propósito…

En cuanto a los protocolos de interceptación, los pilotos militares de los EEUU no necesitan una orden presidencial ni una orden de un superior para derribar un avión. Desde el año 1970, los cazas de combate se aproximan por detrás del avión secuestrado, por la cola, para que los secuestradores no los vean. Desde el Pentágono no se necesita aprobar el despegue de esos aviones militares en «scramble» (nombre técnico que se le da a la salida inmediata de aviones de combate que están de guardia 24h al día 365 días al año para proteger el territorio ante cualquier amenaza). Estos protocolos, muy curiosamente, se cambiaron nada más y nada menos que en Junio del año 2001, cambio ordenado por Donald Runsfeld, Secretario de Defensa en aquella jornada trágica.

El 11 de Septiembre de 2001 sí se necesitaba aprobar cada «scramble». Y para colmo, el colmo de los colmos, se vuelven a cambiar esos mismos protocolos de nuevo el mismo 12 de Septiembre, un día después de los atentados.. Lo que sabemos a ciencia cierta es que el Pentágono nunca contestó la llamada de los controladores civiles pidiendo un «scramble» desesperadamente para interceptar los aviones secuestrados. Otro dato muy llamativo es la imagen que tenemos, minutos después del ataque contra el Pentágono, del mismo Donald Runsfeld ayudando a transportar heridos en los exteriores de la sede de Defensa de los EEUU. Era el RESPONSABLE MÁXIMO de dar las órdenes dentro del Pentágono para movilizar los cazas de combate y activar «scrambles» y no estaba en su puesto cuando el país más lo necesitaba. Muy sospechoso.

Y por si fuese poco, tenemos que añadir finalmente a todo este enigma en torno al protocolo de activación de los cazas de combate, el fracaso que se recoge en la versión oficial dada por la «Comisión de Investigación de los Atentados del 11 de Septiembre», a la hora de explicar por qué el Servicio Secreto nunca solicitó una escolta de aviones de combate para el Air Force One, el avión presidencial.

 

11 de los 19 secuestradores oficiales que la versión oficial del Departamento de Justicia coloca en los aviones que atentaron la mañana del 11-S. De izquierda a derecha, vuelo UA93 de United Airlines: Ahmen al-Haznawi, Ahmed al-Nami y Ziad Jarrahi. Vuelo UA175 de United Airlines: Marwan al-Shehhi y Hamza al-Ghamdi. Vuelo AA11 de American Airlines: Satam al-Suqami, Waleed M. al-Shehri, Wail al-Shehri, y Mohamed Atta. Vuelo AA77 de American Airlines: Khalid al-Mihmadi y Majed Moqed. En tan solo 3 días, el FBI identificó a todos los secuestradores aéreos. ¿Cómo es posible?

 

Los sorprendente de todo es que, pese a todo lo relatado hasta el momento, nadie dentro de las Fuerzas Aéreas ni de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos dimitió tras aquella sangrienta o fue relevado de su puesto. Y, en este sentido, hay casos muy llamativos en cuanto a la dejadez de funciones de algunos altos mandos militares en sus puestos aquella mañana del 11 de Septiembre de 2001. Pero no solo no dimitieron, no fueron relevados o desoyeron peticiones de socorro de los controladores civiles aquella mañana sino que, de manera absolutamente asombrosa, fueron incluso ascendidos en sus cargos. Veamos algunos ejemplo de esta increíble maniobra:

Por ejemplo, tenemos el caso del General de Brigada Winfield. Este alto mando militar pone en su puesto, aquella mañana del 11-S al Capitán Leidig, el cual no tenía preparación para aquel puesto dentro del Pentágono. Winfield vuelve a asumir el cargo justo después de estrellarse el último avión la mañana de los atentados, cuando es «supuestamente» derribado el vuelo 93 de United Airlines. Fue ascendido a General Mayor.

A propósito del caso del Brigada Winfield, acabamos de comprobar precisamente como el Capitán Leidig quedó en su puesto pero no estaba preparado para asumir ese cargo. Leidig era Capitán de Operaciones Especiales. Pues también fue ascendido a Director de Operaciones de la 6ª Flota de los EEUU en Europa.

Otro caso muy interesante es el del General de Brigada Wherley Jr. de la USAF: Durante la mañana del 11 de Septiembre, era el Comandante en Jefe de la Base de Andrews de la USAF, la más cercana al Pentágono. Y muy curiosamente no da ninguna orden de despegue de ningún avión de combate aquella mañana. Podrían haber evitado perfectamente alguno de los impactos de los aviones secuestrados contra los objetivos que consiguieron los terroristas. No despega ni un solo avión. Fue ascendido a General de Comando General de la Guardia Nacional de Columbia. Otro premiado…

El caso del Vicepresidente del Estado Mayor de las Fuerzas Aéreas de los EEUU, Richard Myers, también es asombroso. El 11 de Septiembre de 2001 estaba asumiendo el cargo de Jefe Interino de todas las Fuerzas Armadas de los EEUU porque el Jefe de Estado Mayor estaba fuera del país y no estaba al mando. Fue ascendido a Jefe del Estado Mayor el 1 de Octubre de 2001. Impresionante…

 

LOS SECUESTRADORES SEGÚN LA VERSIÓN OFICIAL

 

Los ataques del 11 de Septiembre de 2001 contra objetivos americanos en suelo estadounidense no dejan de sorprendernos a la hora de proporcionarnos datos a posteriori tras la tragedia. Datos tan inexplicables, sorprendentes e increíbles como tan solo 3 días después de los atentados, el FBI ya había sido capaz de identificar a todos los secuestradores aéreos que habían abordado los aviones civiles que usaron como armas de ataque. Además, lo tuvieron «tan fácil» (entrecomillo la ironía porque me parece de película) que el mismo 12 de Septiembre, un día después de los atentados, el FBI encontró el pasaporte del mismísimo Mohammed Atta en plena calle. Fue localizado el documento a los pies de los restos de las Torres Gemelas; un documento que se salvó del impacto contra las Torres, que se salvó del tremendo incendio ocasionado por la combustión del queroseno que llevaba el vuelo 11 que impactó contra la Torre Norte y que fue hallado impoluto en plena calle sin ningún tipo de cascote encima. ¡¡Magnífico!!

 

5 días después del 11 de Septiembre, el 16 de Septiembre de 2001, el verdadero Abdulaziz Al-Omari se presentó vivo en el Consulado de los EEUU en Yedah para protestar porque había sido identificado como uno de los secuestradores del 11-S.

 

Supuestamente, según la versión oficial, 15 de los 19 secuestradores eran procedentes de Arabia Saudita y además se consideraban musulmanes fanáticos. Para entender un poco esta última cuestión, hay que empezar por comprender el nexo de unión entre Al Qaeda y estos terroristas. Si Al Qaeda es considerada como una red terrorista salafista (sabemos que el Salafismo es una rama muy puritana del Islam que dice a todos sus fieles que hay que seguir estrictamente la doctrina de Mahoma)… ¿Cómo es posible que el líder de aquella célula terrorista y piloto secuestrador, Mohammed Atta, tuviese a diario como rutina el realizar cualquier acto en su vida privada diaria totalmente opuesto a los preceptos del Salafismo?

Nada más y nada menos porque también nos han contado solamente mentiras sobre este personaje tan siniestro. Mohammed Atta (me gusta mucho la calificación que la escritora Pilar Urbano le da en su libro como «Jefe Atta»), no era un fundamentalista islámico en absoluto y mucho menos salafista. Atta acostumbraba a beber alcohol asiduamente y a  consumir cocaína de manera muy habitual. Además le encanta mentir, manipular y engañar. Llegó incluso a hacerse pasar por un hombre llamado Charlie Boss, el cual era piloto de la CIA y que solía llevar armas a Nicaragua. Se metía cocaína  de manera constante y se emborrachó con vodka constantemente en lugares públicos, dejando muchos testigos de ello, en los días previos al 11 de Septiembre. Está más demostrado, por sus actos, que no era ningún fanático religioso.

Incluso en una ocasión en los EEUU, en el interior de un banco se hizo pasar por piloto de American Airlines cuando aquel banco se negó a darle un crédito que estaba solicitando. También se sabe de manera totalmente demostrada que llegó a preguntar en numerosas ocasiones y muchos lugares del WTC sobre la seguridad en las Torres Gemelas; compraba mapas del Pentágono de manera pública dejándose ver por decenas de personas, etc… Es decir, se hacía notar demasiado para ser el líder de una célula terrorista secreta que estaba a punto de cometer el mayor atentado terrorista de la historia moderna. De hecho, el día previo a los ataques, el 10 de Septiembre de 2001, cuando se supone que ya no pueden cometer ningún error en público que los haga quedar en evidencia, dejaron decenas de rastros en cajeros, bares, locales, etc… Fueron siempre grabados por las cámaras de seguridad de todos estos locales.

 

Mohammed Atta (me gusta mucho la calificación que la escritora Pilar Urbano le da en su libro como «Jefe Atta»), no era un fundamentalista islámico en absoluto y mucho menos salafista. Atta acostumbraba a beber alcohol asiduamente y a  consumir cocaína de manera muy habitual.

 

Mohammed Atta y Abdulaziz Al-Omari, secuestradores ambos del vuelo 11 de American Airlines (AA11), tienen que volar primero aquella mañana desde el Aeropuerto de Portland al Aeropuerto de Boston para poder embarcar en el vuelo AA11 que pretendían secuestrar. Pero curiosamente resulta que tenían que secuestrar el AA11 que salía tan solo 30 minutos después de haber aterrizado ellos en Boston (eso si el avión de Portland a Boston era súper puntual). Se ha demostrado que esa escala es imposible de realizar porque no hay tiempo material de coger el avión en Boston con tan solo 30 minutos, para ir de una puerta de embarque por la que llegaban a la otra por la que deberían de embarcar en el AA11, vuelo que iban a secuestrar. Por lo tanto, una vez más, nos han mentido con pruebas falsas. El vídeo emitido de Mohammed Atta y Abdulaziz Al-Omari, pasando a través de los controles de seguridad supuestamente en el Aeropuerto de Boston, no es que sea falso sino que en realidad no está grabado en el Aeropuerto de Boston sino en el Aeropuerto de Portland, aeropuerto de partida de estos dos secuestradores la mañana del 11 de Septiembre de 2001. Y por lo tanto no hay ni una sola prueba física y grabada de que llegasen al vuelo AA11 aquella mañana para secuestrarlo.

Pero las grandes sorpresas vienen a continuación. Entre 5 y 7 de los presuntos secuestradores de la mañana de los ataques del 11 de Septiembre se encuentran vivos actualmente. Información hecha pública y mantenida hasta el día de hoy, en todo momento, por medios de comunicación con tan buena reputación y credibilidad como el canal inglés de televisión BBC, el periódico americano «The New York Times» o el canal americano de televisión CBS. Lo más impresionante de todo es que estos hechos jamás fueron desmentidos por el propio FBI, que sabe a ciencia cierta que estos hombres están vivos. ¡¡No se entiende como este dato no sale a diario en las principales portadas de los periódicos del mundo entero!!

Cinco días después del 11 de Septiembre, el 16 de Septiembre de 2001, el verdadero Abdulaziz Al-Omari se presentó vivo en el Consulado de los EEUU en Yedah para protestar porque había sido identificado como uno de los secuestradores del 11-S. Declaró haber sido estudiante de la Universidad de Denver donde le robaron su pasaporte en el año 1995. Su nombre, localidad de nacimiento y profesión fueron datos publicados por el propio FBI. Jamás han coincidido con la imagen del terrorista que han difundido y que nunca retiraron de las fotos oficiales de los secuestradores del 11-S.

 

Una vez más, nos han mentido con pruebas falsas. El vídeo emitido de Mohammed Atta y Abdulaziz Al-Omari, pasando a través de los controles de seguridad supuestamente en el Aeropuerto de Boston, no es que sea falso sino que en realidad no está grabado en el Aeropuerto de Boston sino en el Aeropuerto de Portland, aeropuerto de partida de estos dos secuestradores la mañana del 11 de Septiembre de 2001.

 

Otro de los secuestradores terroristas del vuelo AA11 fue supuestamente Waleed Al-Shaeri (hermano de Wail Al-Shaeri, también secuestrador en el mismo vuelo). El 22 de Septiembre de 2001 declara en su casa de Marruecos, ante los medios de comunicación, que está vivo y que no ha sido ninguno de los secuestradores del 11 de Septiembre.

El día 23 de Septiembre, el periódico «Daily Telegraph» publica las protestas de otros dos supuestos secuestradores del 11 de Septiembre, que en realidad eran también otros 2 pilotos de las Líneas Aéreas de Arabia Saudí. Se trataba en este caso de Sahir Al-Gambi y de Sahid Al-Nani.

El 27 de Septiembre de 2001, el canal de televisión americano CBS también logra localizar a un supuesto secuestrador del avión vuelo 77, el avión que impacta supuestamente contra el Pentágono. Trabajaba en una empresa petroquímica en Arabia. Era y es Salema ALJASBI. Todas estas personas que he relatado, supuestos secuestradores del 11 de Septiembre de 2001, jamás han sido borrados de las listas oficiales de los atentados ni de los carteles con los rostros de los culpables.

Y para colmo, ¿Qué decir del supuesto cerebro de todos estos actos terroristas? Seguimos sin saber quién ideó y planificó teóricamente los ataques del 11 de Septiembre en suelo norteamericano. Sorprende que, según los servicios secretos alemanes y sus traductores, en los vídeos donde aparece Osama Ben Laden, en los cuales se supone que asume hablando la autoría de los atentados del 11S, jamás dice eso de su propia boca. Los audios y los movimientos de la boca de Osama Ben Laden no cuadran entre ellos y además, según estos servicios de inteligencia de Alemania, este material audiovisual está totalmente retocado y modificado. Los vídeos están manipulados. Osama Ben Laden no se atribuye los ataques en estas grabaciones y solamente relata el ataque a suelo norteamericano.

 

 

TEORÍA DEL IMPACTO DEL MISIL

 

 

Vamos a lo que realmente importa ,en concreto, en el caso del ataque al Pentágono aquella mañana. Según las declaraciones de Dimitri Khalezov, que es un ex-miembro de la inteligencia nuclear rusa, en el caso del supuesto avión que impacta contra el Pentágono, no existe ninguna aeronave que impacte contra el edificio y, sin embargo, sí existe un misil soviético adquirido por el Mossad (Servicio de Inteligencia de Israel), gracias a las gestiones de un traficante de armas privado ruso llamado Vicktor Bout (más conocido mundialmente como el “Mercader de la Muerte” o el “Señor de la Guerra”), quien admitió habérselo vendido a los israelíes, con ayuda de la CIA (Central de Inteligencia Americana). Vicktor Bout fue juzgado a una pena de 25 años de cárcel en Mayo del año 2012. ¿Quién se encargó de capturarlo y juzgarlo? Precisamente fueron los rusos los encargados de aquella misión, según cuenta este ex-agente de la inteligencia nuclear rusa. Aclaro también además que esta hipótesis que vamos a plantear a continuación no llega a aclarar quién realiza el disparo del misil ni desde qué lugar se habría disparado contra el Pentágono. 

 

El Boeing 757, con 80 toneladas de peso y 20 toneladas de queroseno en sus depósitos de combustible, que operaba el Vuelo 77 de American Airlines.

 

Cuando esta información se airea en los medios públicos, sobre todo en los medios de comunicación norteamericanos, EEUU pide urgentemente a Rusia que encuentren como sea a un cabeza de turco responsable del misil que aparece incrustado en medio de los restos del Pentágono. Este misil en concreto, tenía una punta nuclear con una cabeza nuclear de media megatonelada, o sea, 25 veces el tamaño de la bomba de Hiroshima, que no llega a estallar tras impactar contra la sede militar de los EEUU. Verdaderamente no tengo datos de si tenía o no carga nuclear. La insistencia de los EEUU urge a Rusia a que, por lo menos, encuentren al culpable y lo entreguen a la justicia americana cuanto antes. Pero visto desde el punto de vista ruso, no pueden admitir esa verdad demostrada. ¿Por qué razón? Porque Rusia precisamente sabe de sobra que ese misil del tipo “GRANIT” fue robado del submarino hundido “Kursk” (el cual llevaba 24 misiles GRANIT y algunos portaban carga nuclear) y Putin declaró al mundo entero, con mucha firmeza ante la opinión pública en el 2002, que no había armas nucleares a bordo de ese submarino supuestamente accidentado.

El submarino nuclear ruso ”Kursk” era el submarino ruso hundido en aguas del Mar de Barents el 12 de Agosto del año 2000 y, probablemente (porque ya hay muchas pruebas que lo demuestran), atacado por el submarino americano “Memphis”. El “Kursk” era además un caza-portaaviones ruso del tipo K-141. Aquello fue una “advertencia” de los EEUU para que Rusia precisamente no vendiera a China torpedos “SHKVAL”, los más rápidos del mercado. Dicen también que aquel 12 de Agosto del año 2000, el mundo estuvo al borde de una guerra nuclear y que el Kremlin tuvo que mirar hacia otro lado y hacer oídos sordos a fin de evitar un conflicto a escala mundial. Todo esto está recogido, demostrado y plasmado en el libro del historiador y capitán de la Marina rusa, Vitali Dotsenko, titulado “¿Quién mató al Kursk?”. Incluso da en el libro los datos del torpedo que acabó con el Kursk, un torpedo americano MARK-48, precisamente.

 

El ”Kursk” era el submarino ruso hundido en aguas del Mar de Barents el 12 de Agosto del año 2000 y, probablemente, atacado por el submarino americano de nombre “Memphis”. El “Kursk” era además un caza-portaaviones ruso del tipo K-141.

 

DESCRIPCIÓN DEL MISIL GRANIT P-700

 

El misil inteligente P-700 “GRANIT”, cuya clasificación en la OTAN se descifra como “náufrago” ó “SS-N-19″ (la letra N hace referencia a NAVY o la marina) es el misil más avanzado de la marina soviética. Su principal función es la destrucción de los batallones de portaaviones de los EEUU. Se usa esta arma para:

  • Hundir grupos de navíos si se dispara en grupos de 12 misiles en una salva.
  • Se usa también en disparos aislados contra objetivos navales aislados así como objetivos estacionarios terrestres (como ya se vio en el ataque del 11-S al Pentágono).
  • Pesa 7 toneladas, mide 10 metros de longitud y puede llegar a volar con una velocidad supersónica de hasta 2.5 Mach (2.983 km/hora).
  • Está equipado con una cabeza termonuclear de tipo “Navy” de 500 kilotoneladas; todos los misiles “Granit” sin excepción tienen punta nuclear.
  • La OTAN carece de medios para derribarlo incluso si lo detectan previamente. Es lo que sucedió en el caso del Pentágono. El NORAD pudo detectar el misil “Granit” al menos 6 minutos antes de que se estrellara contra el Pentágono. Los oficiales de operaciones del NORAD pudieron hacer sonar la alarma y poner en el aire su avión del «Fin del Mundo», como se le llama al avión inteligente americano que se utilizaría como respuesta final en caso de ataque nuclear masivo ruso que aniquilase a EE.UU. Este avión está equipado para dar órdenes y lanzar un ataque total de todos los misiles estadounidenses contra Rusia, asegurándose la destrucción mutua. No fueron capaces de prevenir el impacto contra el Pentágono, el misil entró con éxito en el espacio aéreo de Washington DC e impactó contra el muro del Pentágono, a pesar de haber sido visto por el NORAD 6 minutos antes.
  • Los misiles “Granit” están diseñados para producir explosiones en el aire sobre las ciudades de EEUU. Equipados con detonadores especiales de no contacto, en contra de los detonadores de contacto de siempre. El “Granit” tiene un sistema muy avanzado de guía inercial que contiene también un listado pre-programado de los objetivos más importantes de la OTAN. Por lo que una vez que el misil ha sido disparado en dirección a Washington DC lo que hizo fue comparar los dos blancos más importantes, la Casa Blanca y el Pentágono, y “prefirió” ir contra éste último pues en la “opinión” del “Granit” era el objetivo de más peso militar.
  • Es el misil más acorazado del mundo, está hecho de acero muy grueso y se le puede comparar con un tanque volador o con una bala gigantesca (como una bala plateada gigantesca que pudiera asemejarse a un pequeño jet privado). Debido a su tremenda velocidad, peso y fuerza de la estructura, este misil fue capaz de penetrar 6 paredes principales del edificio del Pentágono en el día del 11-S.

 

El misil inteligente P-700 “GRANIT”, cuya clasificación en la OTAN se descifra como “náufrago” ó “SS-N-19″ (la letra N hace referencia a NAVY o marina) es el misil más avanzado de la marina soviética. Su principal función es la destrucción de los batallones de portaaviones de los EEUU.

 

El problema es precisamente que todos los misiles “Granit”, a pesar de haber sido fabricados en los días más gloriosos de la URSS, antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, únicamente pueden proceder de Rusia y de ningún modo de otro país. El misil “Granit” es el misil de la marina rusa; no lo usa nadie más que ellos. Los misiles armados con sus cabezas nucleares sólo pudieron ser robados de un sitio: de un submarino en servicio como era el submarino hundido “Kursk”.

En esta nueva entrega y artículo de mi blog de “Misterios Aéreos”, que espero que os haya gustado, he querido reunir todos los datos más novedosos y actuales que nos va dejando año tras año la investigación real (no la oficial) de los atentados del 11 de Septiembre. He querido aglutinar en un solo artículo todos los datos que he ido dando en distintos programas de radio, algo que muchos de vosotros me habíais pedido en repetidas ocasiones. En este artículo, al final, se mezcla cielo y mar, submarinos y aviones, capitalismo y comunismo, guerra fría, CIA y KGB y sobre todo y una vez más, la terrible tragedia de unos atentados producidos quién sabe por qué razón y con qué motivo, acabando con miles de vidas humanas totalmente inocentes y ajenas a cualquier conflicto bélico.

Para terminar, quiero expresar mis condolencias a todas las familias que han perdido a sus seres queridos en los mayores atentados terroristas de la historia moderna. Descansen en Paz y que vuelen muy alto, eternamente, cuidando de nosotros por y para siempre. Volar ha sido, es y seguirá siendo siempre el medio más seguro para viajar y recordad que todos los aviadores que hoy en día sobrevuelan vuestros cielos, lo siguen haciendo con vocación y con pasión al 100%. Hasta el próximo vuelo, amigos de los misterios aéreos…