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Bienvenidos a bordo de nuevo, amigos de los «Misterios Aéreos». Aunque hoy estamos en un día de festividad absoluta celebrando el día de la Ascensión de Nuestra Señora, las noticias y actualidad sobre temas que hemos tratado anteriormente no dejan de fluir.

Quizá lo que le faltó precisamente al famoso futbolista Emiliano Sala, el día de su muerte al impactar su avión contra el mar en el Canal de la Mancha el 21 de Enero de este año 2019, fue precisamente esa mano milagrosa de la Virgen María. Aquella trágica noche nada iba a salir bien ni para Emiliano Sala ni para su piloto, David Ibbotson, ni para el malogrado avión en el que ambos viajaban.

 

 

En mi último artículo en este blog os comentaba que David Ibbotson, el piloto del avión de Sala en el que viajaba el futbolista argentino y que se estrelló en el Canal de la Mancha, no estaba autorizado para volar de noche. El piloto era daltoniano o daltónico, lo que le impedía volar de noche, y su licencia de piloto no tenía la «autorización para realizar vuelos nocturnos», según la BBC. El daltonismo es un grave defecto de la vista, que consiste en que la persona que lo sufre no percibe determinados colores o puede confundir algunos de los que se perciben.

También supimos que la AAIB, Oficina Británica de Accidentes Aéreos, pudo averiguar que el avión que transportaba a Emiliano Sala no estaba autorizado para efectuar vuelos comerciales. Tras haber sido contratado por el Cardiff F.C. (País de Gales, Reino Unido), Emiliano Sala volvió a Nantes (noroeste de Francia) el 19 de Enero para despedirse de sus antiguos compañeros del F.C. Nantes y recoger sus cosas. Luego emprendió el viaje de retorno a la capital galesa a bordo de un pequeño avión. El cuerpo de Emiliano Sala fue localizado a bordo de los restos del aparato, a 67 metros de profundidad, siendo recuperado el 7 de febrero. El del piloto no ha sido hallado en la actualidad.

Ahora tenemos nuevos y escalofriantes datos sobre las circunstancias que rodearon este caso. Las pruebas de toxicología desvelaron que Emiliano Sala tenía un nivel de saturación de COHb (el producto combinado de monóxido de carbono y hemoglobina) del 58%, según la AAIB británica. La exposición al monóxido de carbono puede provocar daños en el cerebro, el corazón y el sistema nervioso y un nivel de COHb por encima del 50% se considera potencialmente letal, causando convulsiones, pérdida de conciencia o un ataque al corazón.

 

 

El informe del accidente recalca que por el modelo de avión del que se trata, la cabina no está separada del resto del avión, por lo que considera probable que el piloto se viese afectado en cierta medida por esta exposición al monóxido de carbono y esto pudiese reducir o inhibir su habilidad para pilotar un avión dependiendo de esa exposición. Además, el informe advierte que un mal sellado de la cabina, o fugas en la calefacción y el sistema de ventilación del escape puede proporcionar vías para la entrada del monóxido de carbono y que la mejor protección para evitar este envenenamiento es evitar la exposición.

Hay varios dispositivos disponibles que pueden alertar a los pilotos, visualmente o a través de sonidos, de la presencia de CO2. Estos dispositivos no son obligatorios en aeronaves bajo la Agencia de Seguridad Aérea de la Unión Europea (EASA) o la Administración Federal de Aviación (FAA), pero pueden alertar a los pilotos o pasajeros sobre una potencial amenaza mortal, prosigue. La AAIB está trabajando con los fabricantes de aviones y motores en EEUU para identificar por donde pudo ingresar el monóxido de carbono en la cabina de avión modelo Piper Malibú. También se continuarán investigando asuntos operativos, técnicos, organizativos pertinentes y factores humanos que podrían haber contribuido al accidente.

 

 

Estos peligrosos altos niveles de monóxido de carbono que se han encontrado en el cuerpo de Emiliano Sala plantea muchas cuestiones de cara a las conclusiones finales. La manera en la que falleció será determinada por la investigación en su debido momento. Por lo tanto y en resumen, las pruebas toxicológicas indican que el delantero del Cardiff F.C. estuvo expuesto a una cantidad tan elevada del gas venenoso que esto le podría haber provocado un ataque al corazón o haberlo dejado inconsciente antes del impacto contra el agua.

Después de conocerse estos detalles de la investigación, el abogado de la familia del futbolista, Daniel Machover, pidió que los restos del avión, que están en el fondo del mar, sean recuperados para hacer un análisis detallado del aparato y saber cómo los gases entraron en la cabina.

Seguiremos muy de cerca las conclusiones finales de este caso tras las últimas novedades del caso.

Fuente: BBC News, ABC, L’Equipe.

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