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Bienvenidos a bordo de nuevo, amigos de los Misterios Aéreos. Lo prometí y aquí seguimos, informando de la actualidad en torno a la crisis de Boeing.

No solamente la constructora estadounidense no camina hacia la luz, en relación a la crisis de los Boeing 737, sino que su recorrido en los últimos meses se torna cada vez más negro y oscuro y le espera de todo excepto un futuro prometedor, sobre todo en el campo económico y de las ventas.

Boeing descubrió el problema el pasado viernes, durante una reunión con un proveedor en la que los empleados de Boeing notaron que algunas de las piezas no fueron tratadas térmicamente, lo que los llevó a creer que podría haber un problema de seguridad.

Si Boeing montase un circo, le crecerían los enanos indudablemente. Una nueva filtración, esta vez en parte desde la sede de su rival Airbus en Toulouse y en parte desde la propia Boeing en los EEUU, alerta de que el proceso de fabricación de las alas de los Boeing 737 MAX y Boeing 737 NG podría estar bajo sospecha al saberse que se fabricaron piezas defectuosas, como por ejemplo, los slats. 

Boeing, junto a la Administración Federal de Aviación (FAA) de los Estados Unidos de Norteamérica, decidieron recomendar a las aerolíneas que revisen los dispositivos de las alas en la serie de modelos Boeing 737 Max y Boeing 737 NG (Next Generation, que incluye los Boeing 737-600/700/800/900) que pueden resultar defectuosos. Ahora resulta que el problema reside en que se podrían haber fabricado erróneamente los ensamblajes de los rieles de los listones del borde de ataque delantero del ala, una superficie de control aerodinámico que se extiende desde la parte frontal del ala; o lo que es lo mismo: los famosos Slats.

Según se cuenta, desde Airbus se llegó a bautizar al Boeing 787, el último modelo que fabricó Boeing, como “Nightmare” (pesadilla en inglés) en vez de «Dreamliner» (el avión soñado). Pero sin duda, los problemas de entrada en servicio del avión de doble pasillo del fabricante norteamericano se han quedado en pura anécdota si los comparamos con la auténtica pesadilla que está resultando ser el Boeing 737 MAX. Recordemos que con los Boeing 787, los problemas consistían principalmente en el funcionamiento de sus motores, los cuales en al menos dos aerolíneas, en vuelo dejaron de funcionar, comprometiendo la seguridad en vuelo de forma extremadamente grave.

Si Boeing montase un circo, le crecerían los enanos indudablemente. Una nueva filtración, esta vez en parte desde la sede de su rival Airbus en Toulouse y en parte desde la propia Boeing en los EEUU, alerta de que el proceso de fabricación de las alas de los Boeing 737 MAX y Boeing 737 NG podría estar bajo sospecha al saberse que se fabricaron piezas defectuosas, como por ejemplo, los slats.

Alertada la FAA por la propia Boeing, se estimó primero que unas 300 unidades del Boeing 737 NG Next Generation y Boeing 737 MAX podrían incorporar piezas defectuosas en sus slats, junto con otras 148 piezas que permiten la extensión y recogida de esta pieza del ala y que están instaladas en 148 de los 300 aviones que se han identificado como portadores del componente, en función de diferentes bloques de producción.

Seguidamente este domingo pasado, la FAA daba el siguiente comunicado: «Las piezas afectadas pueden ser susceptibles de fallos o grietas prematuras como resultado del proceso de fabricación inapropiado. Aunque un fallo completo del mecanismo del ala no daría como resultado la pérdida del avión, persiste el riesgo de que una parte defectuosa cause daños a la aeronave en vuelo».

Tras las posteriores investigaciones, la FAA vuelve a determinar que un total de 32 aviones Boeing 737 Next Generation y 33 del tipo Boeing 737 MAX estarían afectados por el problema en los EEUU, mientras que en el resto del mundo se habrían detectado hasta 133 aparatos Boeing 737 NG y otros 179 aviones Boeing 737 MAX afectados por el mismo problema. Por lo tanto, la FAA emitirá ahora una directiva de aeronavegabilidad en la que da 10 días a las aerolíneas que operan ambos modelos para revisar los aviones de su flota que podrían estar afectados. Además estarían bajo sospecha otros 112 aviones más Boeing 737 NG, que serían susceptibles de llevar alguna pieza o componentes defectuosos instalados en sus alas.

Sospechosas, entre los Boeing 737 MAX sin tener 100% de certeza de la presencia de piezas defectuosas serían otras 20 unidades más pero se elevará la inspección a 159 aviones de este tipo, en plena situación de incertidumbre. Boeing ha afirmado que el tiempo necesario para la sustitución de estas piezas es de 1 a 2 días como mucho por avión, una vez que la compañía del avión disponga de las nuevas piezas, que ya están siendo enviadas a los MRO de las aerolíneas afectadas.

Alertada la FAA por la propia Boeing, se estimó primero que unas 300 unidades del Boeing 737 NG Next Generation y Boeing 737 MAX podrían incorporar piezas defectuosas en sus slats, junto con otras 148 piezas que permiten la extensión y recogida de esta pieza del ala y que están instaladas en 148 de los 300 aviones que se han identificado como portadores del componente, en función de diferentes bloques de producción.

Boeing descubrió el problema el pasado viernes, durante una reunión con un proveedor en la que los empleados de Boeing notaron que algunas de las piezas no fueron tratadas térmicamente, lo que los llevó a creer que podría haber un problema de seguridad.

Según la FAA, es posible que algunos aviones no cumplan con los estándares de fabricación y deban reemplazarse antes de que las aerolíneas vuelvan a utilizarlos. Por el momento Boeing no han recibido ninguna notificación de alguna incidencia causada por estas piezas defectuosas y EASA, no se ha pronunciado sobre el problema todavía.

Como última hora, además, estaba previsto que Boeing sacase adelante el primer ensayo en vuelo del nuevo Boeing 777-X el pasado 29 de Mayo de 2019. Tampoco han podido por problemas generados en sus motores General Electric GE9X y han tenido que cancelar el primer vuelo del avión. Su nuevo avión, designado como el Boeing 777-9 VH001 tendrá que esperar a que General Electric y Boeing modifiquen los problemas del nuevo motor y solucionen los problemas nuevos que se han presentado.

Seguimos de cerca el problema y la crisis de Boeing y os seguiré teniendo informados de las novedades en torno al caótico momento que vive la industria aérea. Hasta el próximo vuelo del misterio, amigos….

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