El 9 de Marzo de cada año, se celebra el «Día de las Personas Desaparecidas Sin Causa Aparente», en honor a Cristina Bergua Vera, una joven de Cornellá (Barcelona) de la que no se sabe nada desde hace nada más y nada menos que 24 años. Existen muchas más personas desaparecidas en España. Os lo cuento en esta nueva sección de «Desaparecidos»

Bienvenidos de nuevo a bordo, amigos de los misterios aéreos. En este caso hoy, vamos a bajarnos de nuestra aeronave y de los cielos del misterio para tratar un tema de actualidad que, pienso personalmente, que debe de tener un lugar importante en este blog y en esta web aunque no tenga nada que ver con los temas que tocamos habitualmente. He querido inaugurar una sección de artículos y noticias dedicados a los desaparecidos, para que esta web sirva, aportando un granito de arena más, en la ayuda de personas que sus familias buscan sin descanso y de forma desesperada. Hablaremos en esta sección, también, de los desaparecidos más famosos en el mundo de la aviación y de los que hoy en día todavía se buscan…

En España todavía existen 5.529 casos de desapariciones sin resolver, según el informe “Personas Desaparecidas en España” publicado por el Centro Nacional de Desaparecidos del Ministerio del Interior (CNDES, https://cndes-web.ses.mir.es/publico/Desaparecidos/). La mayoría de estas denuncias activas son por menores de edad, el 51,3% frente al 47,8% que representan los adultos (del 0,8% restante se desconoce si había cumplido los 18 años). Es cierto que la mayor parte de los casos son relativamente recientes, ya que 2.451 corresponden al año 2019, el último año del que hay datos disponibles.

La Fundación Europea por las Personas Desaparecidas ha organizado una serie de iniciativas para dar visibilidad a la lucha de las familias, a pesar de las restricciones por la Covid-19. Este año no habrá concentraciones, que se desplazan hasta 2022, pero en su lugar se va a llevar a cabo un programa de encuentros virtuales y acciones de comunicación de gran impacto.

 

Los hermanos Òrrit Pires

 

Dolores e Isidro Orrit son 2 hermanos catalanes que desaparecieron misteriosamente en el Hospital Sant Joan de Déu de Manresa en 1988. Dolores es una joven de 17 años que fue a visitar a su hermano pequeño, Isidro, de 5 años, al hospital en el que estaba ingresado para que un día después le operaran.

 

Isidro y Dolores desaparecieron el 5 de Septiembre de 1988 en el hospital Sant Joan de Deus de Manresa (Barcelona), a la edad de 6 y 17 años (hoy tendrían 39 y 50 años). La familia explica la madre de Dolores le pidió que pasara la noche junto a su hermano en el centro sanitario donde estaba ingresado por unas anginas. A la mañana siguiente, ninguno de los dos se encontraba en la habitación. La Policía peinó la zona e interrogó al personal médico, pero a día de hoy no se sabe lo que ocurrió. La última persona que estuvo con ellos fue su tío, ya que al día siguiente se les perdió la pista y no estaban en su habitación, donde se encontraron las gafas de la joven y mudas de ropa. Ni las enfermeras ni los médicos vieron nada ni se encontraron signos de violencia.

 

Juan Pedro Martínez Gómez, «El Niño de Somosierra»

 

El informe telegráfico de la Guardia Civil del balance del accidente reflejaba que el conductor del Volvo, Andrés Martínez Navarro, de 36 años, había fallecido, al igual que su mujer, Carmen Gómez Legaz, de 34 años. Y mencionaba a un tercer ocupante; José Pedro Martínez Gómez, «9 años, desaparecido».

 

El 25 de Junio de 1986, la familia Martínez Gómez aprovechó que el padre, camionero, tenía que transportar un camión cisterna con más de 22.000 litros de ácido sulfúrico fumante desde un pueblo de Murcia hasta Bilbao para pasar unos días en el País Vasco. A la altura de Somosierra (Madrid), el vehículo volcó y los dos progenitores murieron en el accidente de tráfico. ¿Y el niño? Cuando llegaron las emergencias, solo encontraron los cadáveres de los padres, pero sin rastro de Juan Pedro.

Un viaje tranquilo, con las paradas pertinentes para reponer combustible y tomar algo. El viaje de una familia normal, como apreció el camarero que les sirvió en la última parada que hicieron antes del accidente, precisamente en un mesón de Cabanillas de la Sierra (Madrid), a casi 40 Kms del puerto de Somosierra. Al camarero, probablemente la última persona que les vio vivos, le llamó la atención el niño, porque vestía pantalón y camiseta del mismo color: rojo. No vio cómo montaron en el camión, pero sí que el vehículo emprendió la marcha y entendió que lo había hecho con absoluta normalidad, con la misma que la familia desayunó en el mesón.

El informe telegráfico de la Guardia Civil del balance del accidente reflejaba que el conductor del Volvo, Andrés Martínez Navarro, de 36 años, había fallecido, al igual que su mujer, Carmen Gómez Legaz, de 34 años. Y mencionaba a un tercer ocupante; José Pedro Martínez Gómez, «9 años, desaparecido». ¿Dónde estaba? Los cuerpos de sus padres estaban perfectamente reconocibles, aunque levemente afectados por el ácido, lo que hacía pensar que la carga que transportaba el camionero murciano no tenía el poder, como le atribuían algunos, de desintegrar un cuerpo. Aun así, se hicieron pruebas para confirmarlo. Entonces, ¿Dónde estaba Juan Pedro? Nadie parecía tener respuesta…

 

David Guerrero Guevara, «El Niño Pintor»

 

La Policía nunca pudo situar el lugar de la desaparición debido a que ningún conductor de las líneas de autobuses que iban desde Huelin al centro vio al niño subirse en alguno de los autobuses. Sin embargo, explica que «hay que tener en cuenta el gran número de personas que iba ese día al centro de Málaga para asistir a la reinauguración por parte de la Reina Sofía del Teatro Cervantes, lo que dificultaba sobremanera que un conductor recordase a una persona concreta.

 

Hemos hablado mucho de este caso en mi blog de actualidad dentro de esta web. El caso sigue sin resolverse. La desaparición de David Guerrero Guevara, conocido como “El Niño Pintor”, es uno de los sucesos más enigmáticos de la crónica negra en España. El 6 de Abril del año 1987 David, de 14 años, salió de casa para dirigirse a la galería de arte “La Maison”, donde exponía una de sus pinturas. No se volvió a saber nada más de él.

El caso se reabrió hace un par de años, cuando Gema Calderón encontró en el buzón de su casa un dibujo que David le regaló cuando eran compañeros de clase. En el momento de la desaparición el dibujo se había convertido en una pista de la desaparición de David y, misteriosamente, volvió a sus manos.

 

Gloria Martínez Ruiz

 

La madrugada del 30 de Octubre de 1992, pocas horas después de llegar al centro, la joven desapareció sin dejar rastro. La investigación llegó a la conclusión de que Gloria estaba fuertemente sedada y descartó una fuga voluntaria.

 

Gloria era una adolescente de 17 años que padecía una serie de problemas psiquiátricos por los que fue ingresada en la clínica Torres de San Luis en Alfaz del Pi (Alicante) para recuperarse. La madrugada del 30 de Octubre de 1992, pocas horas después de llegar al centro, la joven desapareció sin dejar rastro. La investigación llegó a la conclusión de que Gloria estaba fuertemente sedada y descartó una fuga voluntaria. Hoy en día se encuentra en paradero desconocido, pero tanto la doctora que se encargó de la chica como la empresa propietaria de la clínica tuvieron que indemnizar a la familia.

Tras la desaparición de la chica, la Clínica deja transcurrir casi 7 horas de tiempo, hasta que deciden notificar a los padres el suceso. Según las declaraciones realizadas en su día por el padre de la chica, la Doctora no consideró importante comunicar el hecho, ya que carecía de importancia.

Este centro de reposo” privado, perteneciente a la empresa ZOPITO S.A. y se abre en el año 1991 y viene precedido por la polémica. Su planteamiento de psicoterapia está basado en una doctrina considerada “Sectarista y basada en la corriente de la «Psicoterapia Dinámica Breve». Al frente de la clínica se encontraba la Doctora María Victoria Soler Lapuente, bajo las órdenes de la gestora empresarial citada (ZOPITO S.A.). La doctora Soler fue la encargada, en primera instancia, de diagnosticar el tratamiento a recibir por la joven desaparecida.

Cristina Bergua Vera

Cristina Bergua tenía 16 cuando desapareció. Fue el 9 de marzo de 1997. Según el testimonio de su novio, Javier Román, que entonces tenía 26 años, la desaparición se produjo después de que la joven y él se despidieran a escasos metros del domicilio de la familia Bergua, en la Carretera d’Esplugues de Cornellà de Llobregat (Barcelona).

 

El 9 de Marzo se celebra el «Día Nacional de las Personas Desaparecidas Sin Causa Aparente». Hace ya 24 años, se perdió el rastro de Cristina Bergua Vera, una joven de 16 años que vivía con sus padres en Cornellá (Barcelona). La última persona con la que estuvo fue su novio, Javier, en el mismo día en el que Cristina quería romper la relación, según los amigos de la adolescente. La Policía sospechó de la pareja, quien la acompañó hasta la Carretera de Esplugues para no volver a ser vista nunca más.

Cristina Bergua Vera nació el 14 de Junio de 1980, hija de Juan Bergua, trabajador metalúrgico y de Luisa Vera, empleada del hogar. Su hermano, Germán, 6 años mayor, compartía con ella aficiones musicales y confidencias. Estudiaba 2º de BUP en el colegio Torras i Bages; afirmaba que quería ser azafata, estudiaba francés e italiano y daba clases particulares de inglés. Cristina disfrutaba pasando las horas en su cuarto o en el de su hermano Germán escuchando música heavy y tocando la guitarra. Con la llegada de la adolescencia, Cristina comenzó a tener sus secretos, aunque seguía manteniendo una buena relación con sus padres. 3 años antes de su desaparición, empezó a tener una relación con Javier Román, un chico del barrio 10 años mayor que ella.

Según el testimonio de sus amigas, el día en que se produjo la desaparición, Cristina había decidido poner fin a la relación con su pareja Tras la desaparición de Cristina, Juan Bergua y su mujer, Luisa Vera, decidieron fundar Inter-SOS, una agrupación de familiares de desaparecidos que lleva casi dos décadas de lucha intentando saber qué le pudo suceder a Cristina y también a todos los desaparecidos de España.

 

Sara Morales

 

 

Sara Morales tenía 14 años cuando el 30 de Julio de 2006 desapareció en Las Palmas de Gran Canaria. Esa tarde había quedado con un amigo en el centro comercial La Ballena, pero nunca llegó a su cita. El único sospechoso se suicidó en el año 2009 mientras cumplía condena por un delito sexual.

La niña de 14 años Sara Morales desapareció ese domingo cuando se dirigía, a las 17.00 horas, a una cita con un amigo en el centro comercial La Ballena. Nunca llegó a su destino, y a las 17.25 horas es su amigo quien alerta a los padres de que no aparece. 3 días después, la noticia saltaba a las portadas de los medios de comunicación, tras solicitar la familia ayuda. La policía no descarta «ninguna hipótesis». La isla se fue llenando de carteles con el rostro de la joven.

 

Josué Monge

 

Josué Monge. El chico, de 13 años, desapareció el 11 de Abril de 2006 en Dos Hermanas (Sevilla). Ese día, el niño llego a casa con varios suspensos del instituto. Aún así, sus padres le permitieron pasar la noche a casa de un amigo, donde nunca llegó. Su padre, Antonio Monge, desapareció misteriosamente 13 días después, por lo que se sospechó que el progenitor presuntamente fuera quien mató al niño.

 

Otro caso sin resolver es el de Josué Monge. El chico, de 13 años, desapareció el 11 de Abril de 2006 en Dos Hermanas (Sevilla). Ese día, el niño llego a casa con varios suspensos del instituto. Aún así, sus padres le permitieron pasar la noche a casa de un amigo, donde nunca llegó. Su padre, Antonio Monge, desapareció misteriosamente 13 días después, por lo que se sospechó que el progenitor presuntamente fuera quien mató al niño.

 

En la imagen, detalle de una octavilla con la imagen y datos de Antonio Monge Rodríguez, padre de Josue Monge, desaparecido en el año 2006 con 13 años en Dos Hermanas, Sevilla y de quien la Policía piensa que es principal sospechoso de la desaparición de su hijo.

 

Josué Monge García, de 13 años, desapareció la tarde del 10 de Abril de 2006. La última vez que se le vio jugaba con su bicicleta en la puerta de su casa, en la calle Cristóbal Halffter, en la barriada de Huerta Sola de Dos Hermanas, Sevilla. Era Lunes Santo. El chico dijo a su madre que dormiría en casa de un amigo, en el barrio cercano de Vistazul. Allí no llegó nunca. Su padre, Antonio Monge Rodríguez, se marchó en una furgoneta con la excusa de salir a buscarlo y nunca volvió. El 23 de Abril, 13 días después de la ausencia de su hijo, se le perdió la pista para siempre al padre también.

Una de las hipótesis que manejó la Policía es que el padre había podido abandonar España. Además de la difusión de la reseña del padre y el hijo en Interpol y Europol, habitual en estos casos, se hicieron gestiones con distintos cuerpos policiales de toda Europa para averiguar si algún agente había identificado a Antonio Monge en algún control o denunciado su furgoneta por alguna infracción de tráfico. Como la Policía sabía, por la madre, que a Antonio Monge le gustaba mucho Portugal, se hicieron intensas gestiones con la Policía lusa. Hubo contactos personales entre los miembros del Grupo de Homicidios de Sevilla y sus homólogos portugueses. Algo parecido ocurrió con Marruecos. Se revisaron todas las fichas de entrada al país y todos los registros de los ferris que cruzan el Estrecho.

Hay investigadores que trabajaron el caso y piensan que al menos el padre sigue vivo. Era un hombre que ganaba un buen dinero porque trabajaba en el mantenimiento de las carreteras, y luego tenía también un negocio. Era un currante. Su mujer tenía intención de separarse de él porque llevaba años sufriendo malos tratos. Quizás pensó que se llevaba al niño y se fueron a otro país. El caso es que no hay ni una pista que avale ninguna de las hipótesis. Otra teoría es la de que algún miembro de la comunidad evangélica los haya acogido en algún país y estén viviendo allí con otra identidad, algo que la madre de Josué, Isabel García, descarta por completo. Que el niño dijera a su madre que esa noche iba a dormir en casa de un amigo quizás era una forma de ganar tiempo y que la desaparición no se denunciara ese día.

Espero y deseo que esta nueva sección de «Desaparecidos» pueda aportar todo lo necesario en la ayuda a la búsqueda de todas estas personas de las que todavía no tenemos pistas sobre la suerte que hayan podido correr. Los seguiremos buscando siempre y sin descanso. Hasta el próximo vuelo del misterio, amigos….